Prosa azul de Iván Ferreyra.

miércoles, 19 de junio de 2013

La niña que amaba las hienas.


Tranquilamente podría llamarse Nadie. Ella solo quiere amor y que la abracen. Le gustan los juegos incómodos, los que divierten poco. La niña quiere rollers para huir del color rosa.



La niña de las máscaras.

Dormía con la máscara de caramelo oscuro, hasta el día en que la nube se le metió en el ojo, una tormenta la llevo a un mar de delfines rosados, ella creía que las canciones hermosas no las cantaba nadie. 



La niña que se creía dueña del color azul.

Le faltaban las piernas por un descuido del dibujante. No lo digas con palabras si no se descubren las fantasías, el brillo se puede comprar en una verdulería, te lo vende alguien que vino de un río platino. El mar se parece a una olla de agua hirviendo arrojada al viento, el vapor es tibio, no lastima, calma. 



La niña que conocía el absurdo.

Recorría los mismos caminos que las niñas que no conocen el amor, se duermen siempre con el traje real y un tren descarrilado en los ojos, ella no le teme a la noche, le teme a lo que digan los que escriben fabulas, ellos saben los finales, eso la preocupaba. 



La niña de la bolsa de hielo

Podría ser una canción de Royksopp o un mapa de Reykavik. Un pedazo de hielo en un mar rojo o un lunar en la cara de un hada que no termino el secundario. Ella sabe de un lugar mejor, lo vio en un sueño lleno de cebras, en las rayas se armaba una ruta, un destino. Nadie le cree, sólo quieren que meta la mano en la bolsa. Ella todos los días espera un bote. Sabe que llegará a las 15.03 y que el hielo de su bolsa se transformará en una señal


La niña que no miraba a los ojos.

Le sonaba una sinfonía en la cabeza cuando la miraban, eso no le impedía saber, podía percibir el color de los pájaros sin esfuerzo y el olor de los colibríes cuando mueren. Odiaba los sombreros que la rodeaban, sentía que silenciaban su existencia. La niña cree en motocicletas manejadas por unicornios. La niña borda la mirada de los que miran con amor, de los demás se encarga de llevarlos la motocicleta.